Creo que todos los seres humanos tenemos nuestros términos y
lugares a los que definitivamente no estamos dispuestos a llegar, momentos en
los que no queremos repetir, límites que no queremos cruzar y barreras que jamás
permitiremos que otros pasen por nosotros.
En mi caso personal uno de mis límites es la apatía, está
descrita como la incapacidad de sentir el dolor de otro, uno de mis miedos más
grande es llegar a ser apática con los seres humanos que me rodean. La
humanidad es una de las características que más sobresalto de los seres humanos,
adoro trabajar por otros, adoro entregar mi vida y mi tiempo por el beneficio de otros, porque
tengo claro que en la vida no me debo preocupar por lo que recibo sino por lo
que ofrezco, y sé que como todos tengo
muchas de mis características para ofrecer pero de la misma manera muchos
defectos que corregir y para mi es difícil identificarlos si no estoy en
contacto con otros seres.
No tolero las personas sin ganas de ayudar, no tolero las personas
que les cuesta la amabilidad, no tolero la grosería, no tolero las burlas, no
tolero a ningún ser humano que tenga incapacidad de conmoverse ante las
situaciones de otro, y no con esto quiero decir que ande por mi vida pobreteando a las personas, solamente
soy consciente que cada persona tiene una serie de procesos diferentes que
hacen a cada personas un individuo con características propias y que todos y
cada uno estamos en constante evolución.
Considero que mi vida es un legado y que las marcas buenas o
malas que dejo en las personas son de alguna manera la manifestación de mi
misma, de mi construcción como mujer y como persona y esto se ve en todos los
momentos de mi vida, debo admitir que es difícil para mi romper patrones de
conducta, romper con comportamientos ya aprendidos desde la infancia, debo
admitir con dolor que muchos de mis comportamientos vienen del ego, pero de la
misma manera debo ser clara y ver el panorama de crecimiento de conciencia en
el momento en el que decidir crecer y no andar en piloto automático para no
lastimar y tener claro cuáles son los puntos de inflexión.
Yo sé lo que me hace vibrar, lo que me emociona, lo que me
excita, sé que soy no por lo que tengo sino por lo que hago, sé que soy maestro
de muchos pero tengo la humildad de reconocer también que todas y cada una de
las personas que aparecen en mi vida están justamente para mostrarme enseñanzas
nuevas.
No tolero la apatía y no voy a permitirme a mí misma
tolerarlo porque quiero ser feliz y tolerar mi punto de inflexión es alargar mi
dolor y tiempo de infelicidad.
Existen diferencias irreconciliables entre mi misma y otros
seres pero no por eso los hacen menos o más que yo, todos los seres valemos y
valemos demasiado como para permitirnos ser infelices. Creo que poder reconocer
diferencias e iniciar el proceso de adaptación y reconciliación. Perdonarnos a
nosotros mismos es el primer camino para permitir que otros estén en otras
motivaciones de vida
Creo que lo mas difícil en el mundo es aceptar que nuestras
decisiones o nuestros móviles no son los mismos de los seres que amamos,
enfrentarnos al rechazo y a las diferencias de ideologías es uno de los temas
más densos y difíciles de digerir que es un proceso diario que con amor se
puede lograr. Definitivamente el universo nos pone a prueba cuando nos damos
cuenta que las diferencias no se dan entre personas alejadas sino dentro de los
mismos que día a día deciden acompañar nuestros caminos.
Para terminar solo quiero pensar en este proceso como una
manilla con nudo corredizo, en el cual
cada una de sus puntas representa un ser humano con el que seguramente tenemos un lazo
cercano mediado por el amor, siempre estarán unidos pero separados por un
pequeño nudo, nudo que representa diferencias irreconciliables, puntos de
inflexión, que ninguno cederá por el otro pero a pesar de todo, el tejido
siempre mantiene cada una de las puntas unidas y la pulsera se puede ampliar o
volver más angosta porque el amor jamás debe apretar, sino por el contrario
adecuarse a la medida que cada individuo este en condición de dar.
Porque contra todo pronóstico el amor se trata de lo que
damos en condición de liberalidad y no de lo que esperamos obtener, porque amor
tiene límites y cada uno sabe cuáles son los propios. Y porque las bendiciones
universales no llegan cuando tenemos carencias, es cuando damos que las
bendiciones aparecen porque solo podemos recibir lo que siempre estamos
dispuestos a soltar.
Aunque tengo diferencias irreconciliables y puntos de inflexión
muy altos, sé que merezco algo mejor día a día y sé que valgo muchísimo como
para no permitir de las bendiciones entren a mi vida por diferencias que están en
constante cambio, este proceso es doloroso pero no imposible, al final siempre estaré
coronada con hojas de laurel.
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