sábado, 2 de mayo de 2015

Diferencias irreconciliables y puntos de inflexión.

Creo que todos los seres humanos tenemos nuestros términos y lugares a los que definitivamente no estamos dispuestos a llegar, momentos en los que no queremos repetir, límites que no queremos cruzar y barreras que jamás permitiremos que otros pasen por nosotros.

En mi caso personal uno de mis límites es la apatía, está descrita como la incapacidad de sentir el dolor de otro, uno de mis miedos más grande es llegar a ser apática con los seres humanos que me rodean. La humanidad es una de las características que más sobresalto de los seres humanos, adoro trabajar por otros, adoro entregar mi vida  y mi tiempo por el beneficio de otros, porque tengo claro que en la vida no me debo preocupar por lo que recibo sino por lo que ofrezco, y sé que  como todos tengo muchas de mis características para ofrecer pero de la misma manera muchos defectos que corregir y para mi es difícil identificarlos si no estoy en contacto con otros seres.

No tolero las personas sin ganas de ayudar, no tolero las personas que les cuesta la amabilidad, no tolero la grosería, no tolero las burlas, no tolero a ningún ser humano que tenga incapacidad de conmoverse ante las situaciones de otro, y no con esto quiero decir que ande por  mi vida pobreteando a las personas, solamente soy consciente que cada persona tiene una serie de procesos diferentes que hacen a cada personas un individuo con características propias y que todos y cada uno estamos en constante evolución.

Considero que mi vida es un legado y que las marcas buenas o malas que dejo en las personas son de alguna manera la manifestación de mi misma, de mi construcción como mujer y como persona y esto se ve en todos los momentos de mi vida, debo admitir que es difícil para mi romper patrones de conducta, romper con comportamientos ya aprendidos desde la infancia, debo admitir con dolor que muchos de mis comportamientos vienen del ego, pero de la misma manera debo ser clara y ver el panorama de crecimiento de conciencia en el momento en el que decidir crecer y no andar en piloto automático para no lastimar y tener claro cuáles son los puntos de inflexión.

Yo sé lo que me hace vibrar, lo que me emociona, lo que me excita, sé que soy no por lo que tengo sino por lo que hago, sé que soy maestro de muchos pero tengo la humildad de reconocer también que todas y cada una de las personas que aparecen en mi vida están justamente para mostrarme enseñanzas nuevas.

No tolero la apatía y no voy a permitirme a mí misma tolerarlo porque quiero ser feliz y tolerar mi punto de inflexión es alargar mi dolor y tiempo de infelicidad.

Existen diferencias irreconciliables entre mi misma y otros seres pero no por eso los hacen menos o más que yo, todos los seres valemos y valemos demasiado como para permitirnos ser infelices. Creo que poder reconocer diferencias e iniciar el proceso de adaptación y reconciliación. Perdonarnos a nosotros mismos es el primer camino para permitir que otros estén en otras motivaciones de vida
Creo que lo mas difícil en el mundo es aceptar que nuestras decisiones o nuestros móviles no son los mismos de los seres que amamos, enfrentarnos al rechazo y a las diferencias de ideologías es uno de los temas más densos y difíciles de digerir que es un proceso diario que con amor se puede lograr. Definitivamente el universo nos pone a prueba cuando nos damos cuenta que las diferencias no se dan entre personas alejadas sino dentro de los mismos que día a día deciden acompañar nuestros caminos.

Para terminar solo quiero pensar en este proceso como una manilla con nudo corredizo, en el cual  cada una de sus puntas representa un ser humano  con el que seguramente tenemos un lazo cercano mediado por el amor, siempre estarán unidos pero separados por un pequeño nudo, nudo que representa diferencias irreconciliables, puntos de inflexión, que ninguno cederá por el otro pero a pesar de todo, el tejido siempre mantiene cada una de las puntas unidas y la pulsera se puede ampliar o volver más angosta porque el amor jamás debe apretar, sino por el contrario adecuarse a la medida que cada individuo este en condición de dar.

Porque contra todo pronóstico el amor se trata de lo que damos en condición de liberalidad y no de lo que esperamos obtener, porque amor tiene límites y cada uno sabe cuáles son los propios. Y porque las bendiciones universales no llegan cuando tenemos carencias, es cuando damos que las bendiciones aparecen porque solo podemos recibir lo que siempre estamos dispuestos a soltar.

Aunque tengo diferencias irreconciliables y puntos de inflexión muy altos, sé que merezco algo mejor día a día y sé que valgo muchísimo como para no permitir de las bendiciones entren a mi vida por diferencias que están en constante cambio, este proceso es doloroso pero no imposible, al final siempre estaré coronada con hojas de laurel.


No hay comentarios:

Publicar un comentario